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Archive for 20 enero 2009

8 Tanto por hacer

En el centro de la antigua reserva, rodeada por una pequeña valla de madera, se hallaba la Casa Principal, algo así como el gobierno de nuestra pequeña comunidad. Con sus tres pisos de altura, hace años, antes de la epidemia, cumplía las funciones de centro educativo y cultural de la reserva, donde familias subían con los niños los fines de semana o donde en fechas cercanas al verano se abarrotaba de visitas escolares, donde los niños hacían talleres y juegos sobre la naturaleza. Hoy en día cumplía funciones bien distintas, como la de almacén principal del pueblo tanto de víveres como de armas, centro de reuniones, dormitorio común, e incluso una pequeña biblioteca, antes sala de actividades infantiles, donde ahora se hayaban un gran número de ordenadores y libros útiles en materia de agricultura, informática, medicina y otras disciplinas que cualquiera al que le sobrase un poco de tiempo podía entretenerse en hojear.  Yo, junto con el resto de mi equipo,  había colaborado en la adquisición de la mayoría donde la mayor parte eran provinientes de Reein, el pueblo abandonado más próximo.

Al llegar abrí el grueso portón, y accedí al vestíbulo, donde una reproducción a tamaño real de un grizzlie daba la bienvenida (estaba bastante bien conseguida, se debe aclarar, casí parecía uno disecado, pero hubiese quedado bastante mal en un sitio donde se protegía a los mismos). Pese a que ocupaba bastante espacio, a todos nos había parecido gracioso conservarla. Oí un ruido a mi izquierda, y la puerta de un pequeño salón de reuniones  de donde salía cierta algarabía femenina se abrió dejando pasar a Jessica. Vestía una jersey de lana verde dos tallas más pequeño y unos jeans, y como siempre llevaba un peinado impeclabe, que favorecía sus redondeados rasgos faciales. Aparte de esto, disponía de dos buenas y grandes razones por las que esta enfermera tuvo que haber sido protagonista en muchas fantasías de sus pacientes. Sin lugar a dudas, era la mujer más atractiva de todo el pueblo, y con toda seguridad del país.

-Oh! Hola Erik! No sabía que ya te habías despertado. ¿Qué tal has dormido?

-Bien, gracias. La verdad es que me hacía bastante falta, ayer fué mucho más duro de lo habitual.

-Sí, algo he oído…

Intenté desviar la conversación hacia otro lado.

-No pasa nada. Dime, ¿ cómo sigue el establo?

Jessica, junto con Sonia, Cameron, Evelyn y muchas otras se encargaban de cuidar los animales de un pequeño establo cerca de la verja norte, junto a los bosques y algunos cultivos, pero dentro del pueblo. Tan sólo disponíamos de cinco ovejas,bastantes pavos y un par de caballos en los que llegaron dos spervivientes, lo cual era toda una suerte, ya que la mayor parte de animales en cautividad murieron durante la epidemia al no haber nadie que pudiese alimentarlos y costaban bastante de encontrar, por no hablar de que a estas latitudes no era nada fácil criarlos.

– Tan mal como esperábamos. El frío afecta mucho a los animales, ya hemos perdido bastantes por su culpa. La poca constancia en el suministro debilita las estufas que tenemos colocadas.

-Si es sólo eso, no te preocupes. Ahora mismo andamos bastante bien de material y estamos acabando otro generador eólico. Si nos damos prisa en unos días estará acabado, pero acuérdate de instalar las baterías necesarias.

-Oh, ¡gracias! Las chicas se alegrarán de saberlo.

-No hay de qué. Luego nos vemos, tendría que estar arriba hace cinco minutos.

Empecé a subir la escalera hacia el piso superior, donde estaba el despacho de Wilson, pero inesperadamente Jessica me cogió del brazo y lo abrazó contra sus blandos y enormes pechos. Esta situación me agradó y me desconcertó al mismo tiempo..

-Oye! Quería preguntarte, si te gustaría que fuera esta noche a hacerte algo de cenar.. tengo huevos frescos de hoy y un poco de queso que no me voy a comer, y sería una pena desperdiciarlos. ¿Qué te parece? Haces mucho por todos nosotros y necesitas alimentarte bien.

Era increíble como se notaba el repentino descenso del número de hombres en esta pequeña sociedad. Pero no pude hacer nada por resistirme, más aún ante la cara que me ponía.

-Ah! Gracias, la verdad es que no tenía nada. Ven cuando oscurezca o cuando quieras..

-¡Me encantará hacerlo!  -dicho lo cual me besó en la cara, cerca del cuello, pero pude notar su suave lengua en él.

Mierda, no sé a que estaba jugando, pero había conseguido atraparme. Intenté apartar los pensamientos que venían a mi cabeza sobre esta noche  pensando en cualquier otra cosa.

En cuanto a la economía de nuestro asentamiento, era en su mayor parte socialista, si es que se le puede llamar así a una economía de menos de cien habitantes. Antiguamente, las pequeñas comunidades aisladas como en china, seguían una economía comunista, en el que todo el mundo trabajaba por todos y para todos, y con pocos o ningún incentivo personal. Durante el pasado ya aprendimos que la mayoría de gobiernos comunistas acaban fracasando, y que para que la sociedad y la tecnología progrese hace falta siempre un incentivo personal, materialista, de mérito o como se quiera ver, pero sin este incentivo nadie trabajará ni una hora más por alguien que no conoce. Mal que nos pese, está en la nuestra naturaleza.

Por eso cada uno vendíamos nuestros servicios o víveres que producíamos a los demás, a cambio de comida, ropa, etc. En mi caso, mi trabajo era  proteger el pueblo y acompañar o ir yo mismo en misiones de búsqueda de objetos y materiales de todo tipo que el pueblo necesitaba, además de algunos trabajos en el taller que teníamos pero que eran en su mayoría particulares. De todas formas, nunca llevábamos un control ni ningún número de lo que hacíamos. El almacén de víveres, armas y medicamentos siempre estaba abierto, así que todas estas medidas eran mas que nada para guiarnos un poco y mantener las formas.

 

Al llegar arriba me encontré a Wilson sentado en su mesa, con un mapa extendido en la mesa, muy similar a los que tenía atrás de la misma, la mayor parte de los alrededores, y comentando cosas con Brian. Johnson, Anna, Sam y Ben estaban de pie en una esquina comentando cuánto añoraban los partidos de baloncesto.

Wilson levantó la cabeza y me vió.

-Un poco tarde, Erik.. pero ya estamos todos. Quiero el informe de ayer, y no tengo prisa.

Aunque ya tenía algo de idea,  explicamos como hacíamos frecuentemente después de cada salida importante todo lo que habíamos llevado a cabo, así como nuestras experiencias en combate, el estado de las construcciones, el compotamiento de los infectados y demás.  De vez en cuando, nos acompañaba en nuestras expediciones rutinarias al exterior y tomaba fotografías. Al acabar, se quedó un momento pensativo.

-Es evidente que estamos ahora ante un problema.. hemos perdido muchos hombres en los últimos meses, y tanto el número como la experiencia de los mismos se ha visto muy reducida. Va a ser necesario reclutar más miembros, y encesitamos municiones pronto, ya que en un par de semanas, empezará a hacer calor y los infectados no se verán ralentizados por el frío. Será imposible salir de los límites habituales que fijamos en verano, y los principales polígonos industriales se encuentran ahí. Como veis, problemas ahora no nos sobran.

Habíamos perdido mucha gente, bastante. Pero era vital salir fuera de Nordway, de otra manera hubiésemos muerto todos por falta de medicamentos, alimentos, armas y equipamiento, ropa o materiales para nuestras viviendas. Pero sobretodo, habíamos perdido demasiados hombres.

Sólo quedábamos los cinco del equipo de asalto, Carl, Wilson y Abraham, quien vivía en la cabaña de Johnson y Ben, y pocos más sin ninguna labor especialmente destacable en cuanto a la dirección, como el cocinero o algunos que se dedicaban a la recolección de alimentos y construcción.

-Por lo tanto, -prosiguió Wilson, – no queda más remedio de incluir mujeres en el equipo. Esta noche rendiremos homenaje a nuestros compañeros, así que no es conveniente hacerlo hoy, pero mañana tendremos que difundir la noticia. Brian, Sam y Erik, confío en vosotros para el entrenamiento básico de los nuevos miembros y las explicaciones que hagan falta, a partir de mañana por la tarde. Necesitamos estar listos en una semana como máximo. Ben, encárgate de que se confeccionen los uniformes y que toda la equipación esté lista. No me importa quien lo haga, pero tiene que estar listo para dentro de unos días.

Perfecto, más trabajo, justo lo que me hacía falta. Al menos iba en la línea de lo que me gustaba hacer, pero nunca antes me hubiese imaginado que me tocaría hacer de instructor militar de un regimiento femenino..

Asentimos.  Discutimos un par de temas cotidianos más, como el almacenamiento de información en la biblioteca, donde Ben expuso sus ideas de crear una especie de enciclopedia técnica con un sencillo programa y quién sería el jurado en el concurso de pasteles de dentro de unos días, donde por unanimidad y para su disgusto, salió elegido Brian.

Cuando me cansé, ya que tenía cosas que hacer, salí de ahí y me puse en camino del taller.  Al salir al exterior, Anna me alcanzó, y como su vivienda estaba en el mismo camino que el mío me acompañó un trecho.

-¿Sabes? Llevo echando mucho de menos un baño caliente. Ese tipo de tardes en que no tenía nada que hacer, y me pasaba horas en la bañera con Bach y un libro. Me pasaba el tiempo demasiado rápido, al final cuando salía del baño siempre era de noche,  pero no me sentía mal por haber perdido el tiempo. Tán sólo lamentaba que nadie me hubiese llamado al teléfono y me tuviese que levantar a por él. ¿ Crees que algún día esos tiempos volverán?

Pensé la respuesta, aunque era obvio que ella ya la conocía.

– Creo que nunca  el mundo volverá a ser como antes. Este planeta ya no es nuestro, no sé si la infección fué un castigo por nuestros malos actos o no, pero espero que si en algún lejano futuro los vivos vuelven a poblar las ruinas de nuestra antigua sociedad, no nos convirtamos en lo que éramos antes. Quizás el virus nos hizo un favor, no quedaba mucho para que todo se desmoronase y hubiese sido mucho peor ver como capitales enteras son abandonadas a su suerte por falta de suministros y dinero, como países enteros se ven sumidos en la anarquía y el caos, mientras el gobierno se ha dado a la fuga y el resto de países luchan nuclearmente por el petróleo y recursos.

– y si.. y ¿si hubiésemos sido elegidos por ser diferentes? ¿ Y si la razón no es simple genética? Imagina que hubiésemos sido elegidos por algún dios o por el mismo destino, parecido a la historia del Arca de Noé, o que hubiésemos sido salvados por nuestros buenos actos. ¿No te sentirías orgulloso? 

Me hizo gracia aquello.

-Rezo por que nunca me crea tan prepotente.

Le pareció suficiente mi respuesta.

 -Te veo dentro de un rato. ¿Vendrás esta noche a la plaza?

-Me pasaré, pero no me quedaré mucho rato. Tengo ganas de un rato de esos en que me daría un baño caliente, supongo que me dedicaré a imaginarlo mientras trato de calentarme junto al fuego.

Le sonreí.

-Cuídate.

 Hay cosas que no cambian nunca.

 

Un poco más de la historia.

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Después de haber dormido un par de horas más, me desperté  completamente despejado. Encendí la luz de la lamparita de mi mesa, me puse unos tejanos, mi camiseta preferida de los AC Metal y un chaqueta del ropero y subí al piso de arriba. La luz del sol, de mediodía aproximadamente, se filtraba por las ventanas, por lo que que quería decir que había dormido más de lo debido. Hoy haría un buen día, aunque era raro que el cielo no estuviera completamente cubierto, lo dejaríamos en que había sido un regalo de la naturaleza. 

Tenía hambre, pero como no me apetecía moverme de casa di buena cuenta de las galletas que preparamos la semana pasada y varias almendras de un saco que en su momento coloqué en una esquina para casos como éste ( ahora me daba cuenta que sin la agricultura transgénica, nunca habría sido posible cultivar nada de esto en este clima). Mientras devorava mis provisones desde el sofá, cotemplé mi salón. Había bastantes muebles que había construído yo mismo: Una pequeña estantería, con varios libros sobre diversos temas, desde cocina a mecánica, pasando por varias novelas, se hayaba en la parte central de la pared. Varios armarios, (de los que tenía que revisar las bisagras, no se me daba demasiado bien esta parte de la fabricación de muebles) se disponían a los lados, los cuales contenían diversas herramientas y víveres para pasar el invierno, así como diversas cosas de antes de la epidemia que había ido recogiendo en las salidas que hacía.

Y, como no podía faltar, mi equipo de combate, armas y munición tenían un lugar destacado en mi estancia.  Dado el uso que le daba, mi chaleco de protección, el cual tendría que reparar o cambiar de esta última salida, colgaba de la pared,  y encima de él una balda con todo tipo de machetes y armas blancas mostraba mis preferencias a la hora de destrozar infectados. Encima de éstas, mi espada estaba sujeta a la pared como si de exposición sirviese ( ahora mismo su aspecto lo era todo menos impecable y limpia, pero de eso ya me ocuparía más tarde).  Una cómoda al lado de esto contenía un par de pistolas, una escopeta y un rifle automatico, con escasa munición, además de un par de explosivos.  Habiendo millones de zombies vagando por la tierra, dormía bastante más seguro de esta manera. Aunque estuviese tan bien ‘decorada’, apenas pasaba tiempo durante el día aquí. Siempre acababa comiendo en casa de Ben y Jonhson o en el pequeña taberna-comedor que disponíamos en el pueblo, pero hasta esta vivienda me arrastró el destino hace algún tiempo…

 Hoy, después de los sucesos de ayer, no realizaríamos ninuna misión fuera de los límites de la valla, por lo que me intención era dedicarme, junto con Ben, a continuar trabajando en el motor de energía oscura que estábamos montando. A finales del siglo XX, se descubrió que más del 95% de la materia del universo estaba formada por energía y materia oscura, que tendía inevitablemente a la expansión y homogeneización en el universo, al tener una presión negativa sobre el resto de la materia. Durante la crisis energética, un gupo de científicos descubrió como producir materia oscura mediante la materia normal, condensando pequeñas cantidades de energía sobre una ínfima parte de materia cualquiera, y cómo al condensarla se alcanzaban densidades energéticas increíbles. El inconveniente, era su alto coste de producción y su poco interés comercial, por lo que este suceso pasó totalmente desapercibido para el mercado. Este motor ( o conversor de energía oscura) tenía algunas piezas rotas, pero si lográbamos arreglarlo (su funcionamiento era bstante sencillo, el inconveniente era la parte mecánica) y montarlo en uno de los vehículos que disponíamos en el taller, dispondríamos de una autosuficiencia para nuestras salidas bastante ventajosa. De esta manera, evitaríamos tener que depender de los restos de gasolina que quedaban por los vehículos abandonados de pueblos y núcleos urbanos, nuestra principal fuente de energía. Para salir de esta miseria tecnológica, no podíamos estar siempre saqueando los recursos sobre los que estaba construida nuestra antigua civilización.

Después de encontrarme satisfecho, me dirigía a salir, cuando derrepente llamaron a la puerta.

-Está abierto. -Carl entró a la habitación. Llevaba puesta su chaqueta de tela preferida y su eterna gorra. Su barba daba el toque de estilo perfecto que le habría hecho pasar por un habitante propio de la región tiempo atrás.

-Buenos días, Erik. Me alegro de que hayáis vuelto enteros. No conozco los detalles, pero ya estoy más o menos al corriente.

-Nos espera una epoca dificil..

En ese momento caí de la responsabilidad que tenía en mis manos. Ahora que sólo quedabamos nosotros en el equipo, toda la labor de mantener nuestro pequeño pueblo y de protegerlo caía en nosotros. No nos podíamos permitir el largo descanso de la muerte, en ningún caso.

– Sabes que estoy siempre disponible. Todos lo estamos. Además, de vez en cuando aún siento nostalgia del exterior, hace ya mucho tiempo que no salgo de aquí, sabes?

– De eso nada, tienes ahora una hija que cuidar y no voy a permitir que te pongas el uniforme. Ya te puedes ir haciendo a la idea, – le dije sonriendo.

Carl puso una mirada de agradecimiento.

– Oye, Wilson te estaba esperando. Van a estar todo el resto del equipo de asalto en diez minutos, y me pidió que te avisara. Supongo que será algo más del informe habitual, dados los últimos acontecimientos. Y Brian no ha debido de pegar ojo, porque está tan al humor como de costumbre, o peor.  No llegues tarde.

-Gracias. Nos vemos luego.

Tras arreglar un par de cosas, salí fuera. El aire frío de montaña llenó mis pulmones, a la vez que contemplaba el blanco paisaje nevado. Nunca me hubiese imaginado nunca que una antigua reserva de grizzlies se acabaría convirtiendo en lo que hoy es mi hogar. Antes de la epidemia, sólo existía lo que hoy es la casa principal, donde Wilson, el guarda forestal de la zona, vivía, algunas cabañas de madera viejas y tétricas para algún tipo de campamento veraniego y una débil valla que rodeaba toda la zona y nos protegía de los infectados. Ahora, varias casitas, cultivos y establos eran el único asentamiento con gente viva que había visto en años. El perímetro que comprendía era bastante extenso, la mayoría con una vegetación frondosa que nos cubría de miradas ajenas, a excepción de  la parte central de viviendas y pequeñas zonas, así como algunos caminos. Rodeando la reserva, una sólida verja metálica nos protegía, y en algunos tramos la habíamos ido sustituyendo por empalizadas de madera (también cada poco había pequeñas atalayas ), aunque era una labor bastante costosa. Algunos cultivos se hallaban en el interior, pero buena parte de ellos también se encontraban fuera, tiempo tenímos mucho, pero no pasaba lo mismo con el alimento. Los muertos habían reclamado el resto del mundo, pero nunca lograrían entrar aquí mientras siguiera con vida.

En cuanto a cómo logré encontrar este lugar, no hay mucho que contar. Bueno, de hecho se podrían escribir varios libros, pero no es nada que merezca la pena escuchar. Como el resto de las personas que aquí vivíamos, un día, encerrado en un viejo hotel de carretera, cuando creía estar solo en el mundo, escuché en mi radio una señal de baja frecuencia donde una grabación con la voz de Wilson  informaba de la existencia de un lugar donde poder ir, y donde no estarías solo. Todos estaríamos siempre agradecidos por el día en que nos dió a bienvenida al recién bautizado Nordway, donde encontramos una cama, comida, y la única compañía humana que habíamos visto en meses. A medida que empezó a llegar gente, Wilson se convirtió casi sin darnos cuenta en la principal autoridad de nuestro pueblo, pese a que él siempre insistió en votar al gobernador del pueblo, por llamarlo de alguna manera, ya que nuestro pueblo parecía un antiguo asentamiento de colonos norteamericanos. Tantos años y la arquitectura seguía siendo la misma que hace cinco siglos. Pero me gustaba.

Me puse en camino de la antigua casa del guardabosques, mientas intentaba recordar y silbar una de esas canciones que aprendí en mi infancia y hacía mucho tiempo que  había olvidado.

 

Empezaremos a retomar el ritmo de escritura de al menos una vez a la semana después de estas vacaciones. Parece increíble lo bien que sienta desconectar unos días de la rutina de siempre.

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