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Archive for 18 febrero 2009

Los muertos avanzaban hacia nosotros. Un par de chicas, las que estaban más cerca de ellos, oyeron los inconfundibles gemidos y al verlos, empezaron a gritar y a empujar a las otras. Sam y Anna, entre la multitud, empezaron a dirigir a la gente hacia la casa principal, mientras echaban miradas hacia nosotros como pidiéndonos ayuda.

No había tiempo para prepararse, así que saqué el cuchillo que ya por costumbre llevaba siempre conmigo en un lado de mi cinturón y me preparé a hacerles frente. No había tiempo que perder, había que reparar la parte de la verja por donde habían entrado o pronto serían demasiados para hacerles frente. Parecía que en las últimas horas una gran horda había estado avanzando hacia Nordway y no nos habíamos dado cuenta, pero no era tiempo para ponerse a pensar.

Abraham, Ben, Jonhson y el resto de hombres empezaron a coger lanzas de madera que habíamos fabricado y dispuesto en una pared a mano, que normalmente usábamos como armas baratas para atravesar a los infectados que seacercaban demasiado a través de la verja, pero que por supuesto no eran eficaces para contener a varios de ellos en terreno abierto.

-¡Hemos de cerrar la verja antes de  que entren demasiados! Debe haberse caído mientras todos estábamos aquí, seguramente habrá sido la zona que estaba más débil.

-¿Alguna idea? – dijo Abaham mientras contemplaba como cada vez más infetados salían entre los árboles.

-Ben y Johnson id a por el blindado, salid del pueblo e id al otro lado de la verja, pero rápido! Intentad contenerlos. Abraham y yo nos ocuparemos de éstos y nos dirigiremos rápido hasta allí.

-Buena idea. ¡Vamos! -Ben y Johnson salieron corriendo en dirección contraria, ya que la única entrada del pueblo se hallaba en la verja sur. Tardarían en dar toda la vuelta, así que no podríamos esperar apoyo pesado hasta entonces. En ese instante, era el único perteneciente al equipo de asalto. Abraham  había participado en expediciones esporádicas, pero carecía de la habilidad suficiente en un asalto cuerpo a cuerpo tan directo, y más sin llevar ningún tipo de protección ni arma de fuego.

 -Nuestra única ventaja respecto a ellos es la velocidad,¡ hemos de aprovecharla para atacar primero!

Dicho esto salté hacia delante y de una patada le giré la cabeza al que se hayaba más cerca, y aunque no se inmutó y mientras seguía avanzando parecía como si se girase a mirar a sus ‘colegas’, me dió tiempo a hundirle el cuchillo en su podrida cabeza sin que viese lo que hacía. Uno menos, quedaban veinte. O más.

Pero estábamos en clara desventaja.

Abraham, movido gracias a mi acción, se lanzó a atacar. Perforó con su arma el estómago de una corpulenta mujer, pero esta siguió atravesándose en ella y anzando hacia él, a la vez le que escupió un torrente de sagre encima. De un golpe la rematé.

Se acercaban varios más. 

A los pocos segundos, empezamos a retroceder. Desde las ventanas de la casa principal, la antigua casa del guardabosques, varias mujeres nos contemplaban angustiadas. En ese momento, el grueso puño de Abraham liberaba de un puñetazo la mandíbula que mordía mi manga. Sin ayuda no íbamos a poder- ¿dónde estabas Sam?

-Creo que necesitarás esto -al girarme, vi a Anna llegar junto a Sam cargando llevando su MA16, y entregándome mi valiosa espada. Mi cara de felicidad fue evidente.

-En cuanto vimos a los primeros, corrimos a por las armas, -me comentó Sam, mientras disparaba-pensábamos que podíais retenerlos un minuto. ¿Dónde están J & B?

-Han cogido el blindado, en estos momentos estarán llegando al otro lado de la verja. ¡ Hemos de llegar y repararla tan pronto sea posible!

Mientras Sam recargaba, unos cuantos se acercaron demasiado. Me pilló por sorpresa, pero escuché el sonido de unos disparos familiar al tiempo que varias cabezas estallaron. Wilson sonreía desde su balcón con su viejo rifle de caza, de su época de guardabosques, a la que había incorporado una pequeña mira telescópica. Le agradecí la ayuda con un gesto.

Ocuparse del resto entre Abraham y yo fue relativamente fácil ahora, ya que se notaba bastante libertad de movimientos sin chaleco ni casco de combate.

-Aquí ya no queda ninguno. Vamos.

Atravesamos la pequeña zona de maleza que se interponía antes de la verja que rodeaba las construcciones enfocando con las linternas de los rifles de Anna y Sam. No quedaba ningún infectado más, Ben y Johnson habían hecho bien su trabajo manteniéndolos a raya.

 Nos esperaban al otro lado, con la parte frontal del blindado recubierta de una pasta rojiza, y varios cadáveres descuartizados en el suelo. Ben, asomando por la escotilla del techo superior del vehículo nos miraba complacido.

-Si que os lo habéis tomado con calma, nenazas.

Sam apretó un botón de su muñeca, y habló por ella.

-Wilson, la zona está asegurada al otro lado. De todas formas, sería mejor que rastrearais todo el perímetro de dentro y especialmente la zona por donde han aparecido, aunque no creo que quede ninguno más.

Habían aparecido relativamente cerca y no se podía haber escapado ninguno, así que podíamos estar tranquilos, dentro de lo que cabe.

 

Una vez llegamos al otro lado, nos acercamos todos a la valla, mientras Johnson permanecía vigilando. Por si algún rezagado todavía andaba por el exterior. Al examinar detenidamente la valla, pudimos observar cómo uno de los tubos metálicos que cada pocos metros sujetaban la rejilla y la sosteían, había cedido por la mitad de forma bastante limpia. Ben frunció el ceño. En la parte Norte de Nordway, la empalizada era de madera, hecha de largos troncos tallados, pero la parte sur y original de la reserva la mayorparte  continuaba siendo metálica en su mayoría. No es que no quisiéramos ver el paisaje exterior ni que la metálica no fuese resistente, simplemente preferíamos que nadie del exterior nos pudiese ver. Además, siempre existían pequeñas plataformas a las que nos podíamos subir y observar el exterior.

-Algo así me esperaba. Al ser de considerable altura y por ser más económico, estos soportes fueron fabricados a partir de dos mitades, soldando uno sobre e otro, mediante un arco eléctrico. El proceso es bastante seguro, ya que al ser templado la unión garantiza aún más dureza que el resto del soporte. Dicho de otra forma, se romperá por cualquier punto menos en la unión. Pero éste de aquí, no fué soldado correctamente, la separación es bastante limpia. Que Carol que traiga el equipo de soldadura, y en unos minutos estará perfectamente. Mañana revisaremos el resto de la valla, aunque no creo que tenga más fallos. De todas formas estaría bien que se quedase alguien de guardia esta noche, el resto dormiríamos mucho más tranquilos.

Durante la crisis económica antes de la epidemia, muchas empresas quebraron, y las que sobrevivieron, se vieron derrepente en un feliz monopolio. Por la falta de competencia , y gracias a que el gobierno cambió la legislación referente a los límites de emisiones contaminantes y las medidas de seguridad con el fin de hacer a las industrias económicamente rentables y hacer llegar al consumidor un producto más barato, la calidad de la producción bajó en picado, casi tanto como subió el índice de contaminación y el precio de los combustibles.

 

Minutos más tarde, nos encontrábamos delante de la antigua casa del guardabosques, mientras dos de las ayudantes de Carol hacían guardia cerca de la valla esta noche (nunca las hacíamos individuales, eran demasiado duras en cuanto a aburrimiento). Todos los cuerpos de los infectados, habían sido decapitados por precaución y siendo arrastrados por las chicas jóvenes a unas fosas que poseíamos a las afueras de Nordway, a pocos metros de la verja oeste y especialmente diseñados para estos casos, donde serían enterrados. Reconocía que no estábamos tan mal organizados. Wilson se dirigió a Anna, Abraham, Ben, Johnson y a mí, Sam y Brian se estaban ocupando de la limpieza de cadáveres de dentro de los límites:

-Buen trabajo. Mañana estará todo como siempre, o al menos eso espero, antes de cenar estará ya todo limpio y se habrán organizado los turnos. Hablando un poco más serios, esta situación a puesto más que en evidencia nuestra falta de personal entrenado. Anna y Erik, mañana habéis de empezar el entrenamiento sin falta. En cuanto al equipo para ellas, aún nos quedan un par de trajes de protección y varias radios de transmisión, pero hemos de arreglarlo. Estará para dentro de dos días, más o menos. Contamos con vosotros, ahora id a descansar tranquilos, los demás nos ocuparemos del resto ahora. Buenas noches.

Wilson se alejó hacia su casa.

-Nosotros nos vamos ya también, -dijo Ben -¿Vienes? -me preguntó al ver que no les seguía.

-He de acabar de hablar un par de cosas con Anna. Mañana nos vemos tío, estoy muerto.

Delante de Anna no quise explicar que venía Jessica a cenar esta noche. Aunque no había nada malo en ello,  me sentía un poco mal, pero no había otro remedio, así que comenté un rato con Anna el plan de entrenamiento a seguir para mañana. Ambos estábamos un poco ilusionados por la idea, y sabíamos también  la importancia que tenía este papel nuestro dentro de Nordway. Tardamos más de lo previsto, y ya empezaba a hacer verdadero frío, la luz se había ido hace ya rato y no quedaba ningún rastro del calor del sol.

-Así lo dejamos entonces. Creo que me voy ya, hasta mañana.

-Buenas noches.

De camino a casa, comencé a pensar las consecuencias y los posibles desanlaces de esta noche. No podía imaginarme el porqué, pero seguro que Jess acababaría teniendo calor al final de la velada, bastante tensa por mi parte por cierto. Me lo pensé mejor y tomé otra dirección.

-¿Si?

Cameron, una de las amigas de Jessica, abrió la puerta. La chica no estaba nada mal, pero comparada con su amiga era bastante mediocre.

-¡Ah, Erik!, pasa si quieres.

-En realidad venía a..

Jessica apareció por detrás.

-¡Hola, Erik! Ahora mismo iba a salir. Tienes.. ¿hambre? – puso su índice en la boca, mientras se mordía los labios y sonreía.

-No voy a poder, venía a decirte que entre los entrenamientos de mañana y lo de esta noche lo que necesito es dormir, lo siento.

No puso una cara agradable.

-Si, claro, es normal, estarás cansado… bueno, pues buenas noches.

-Buenas noches.

Cerró la puerta bastante más fuerte de lo normal.

Ya se le pasaría, cambiaba más rápido de humor que el tiempo ( en áreas no tan al norte como ésta). Mañana ya encontraría la forma de compensarla, si es que hacía falta. 

Lo que más tiempo cuesta no es escribir, si no acordarse de todo lo que ya se ha escrito antes, hacer que encaje la historia y reescribir párrafos enteros, si tienes claro lo que quieres contar.

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Cuando llegué a casa ya empezaba a oscurecer. Había pasado un rato con Ben en el taller, pero me había acabado quedando más de lo previsto, cuando estás entretenido el tiempo pasa mucho más rápido… ninguno de los dos habíamos trabajado en uno antes en nuestras anteriores vidas, pero nos las arreglábamos bastante bien con un par de manuales y archivos electrónicos de un taller de Reein, propiedad de un tal Charlie al que por supuesto le estábamos muy agradecidos. Se aprende mucho más rápido por necesidad y por interés que por obligación o deber.

No era cuestión de malgastar las baterías si luego quería algo de luz, así que cuando cerré la puerta encendí un par de velas y me puse algo de ropa un poco menos sucia  para la reunión de esta noche en el centro del pueblo. En cuanto estuve listo, salí afuera, (donde ya empezaba a refrescar seriamente por haberse ido el sol) y me dirigí a casa de Ben, Abraham y Jonhson. Mi sitio preferido para pasar largas veladas nocturnas jugando al póker y discutiendo que tía del pueblo era  la que se llevaría más puntos este verano. La verdad es que físicamente todas compartían rasgos femeninos bastante parecidos, era un tema bastante complicado y trascendental.

Al llamar a la puerta abrió Ben, como siempre.

-Nos estábamos empezando a aburrir. Espera, que ahora vienen los demás.

-Que se lo tomen con calma. No seremos los últimos. A propósito, ¿te quedan un par de cervezas?

-Sí claro, cógelas cuando quieras, ya sabes donde están. ¡Pero aprovéchalas bien!  Puede que sean las últimas que pruebes.

Cada vez el sabor era más horrible. Hacía tiempo que había pasado la fecha de caducidad del último lote que se fabricó, y se empezaba a notar en el sabor, que las volvía más amargas de lo que ya eran. Sólo gracias al frío se habían mantenido decentemente bien.

-Habla por tí, chico, -una voz anormalmente grave sonó mientras se cerraba la puerta de entrada – yo por mi parte no pienso darme por vencido. Pienso poner a trabajar a esos malditos muertos en una destilería se hace falta.

Me hacían bastante gracia los comentarios de Abraham. Era un hombre físicamente grueso que vestía siempre la típica chaqueta a cuadros que todo camionero que se precie tenía, y de personalidad bastante sencilla. Anteriormente poseedor de un rancho a pocos quilómetros de aquí, ahora se dedicaba a dirigir la agricultura del pueblo. Fué de los primeros en establecerse en Nordway, y gracias a él tenemos una agricultura y ganadería más o menos decente.

-Ah, si hay algo que hecho de menos, es la buena comida. Un hombre como yo es incapaz de vivir a base de avena, almendras y verduras. Mataría por un buen estofado de mi buena esposa, que en paz descanse. Ah, aún puedo recordar su irresistible olor a carne y especias.

-Ja ja ja, creo que hay buena gente de ahí afuera comparte tus gustos a la perfección. Sal un rato con ellos y charlad tranquilos sobre temas gastronómicos, prometo no molestar.

 No me hacían maldita gracia este tipo de bromas.

-Alguien como tú no sabe apreciar la buena cocina, -respondió Abraham, -más te valdría cerrar la boca.

-Dejadlo ya, -dije mientras acababa de salir el resto, – o llegaremos los últimos, y tenemos una cierta imagen que mantener. 

home, sweet home

En el centro del asentamiento, justo delante de la plaza principal, se hayaba nuestra pequeña plaza de reuniones, donde en el centro de la misma se hayaban dos grandes abetos ahora nevados y la cual estaba rodeada por pequeñas casitas de madera, las primeras que edificamos. Diversos bancos y porches cubiertos se hayaban pegados a las mismas, de manera que cuando hacia buen tiempo, o no tanto, siempre podías encontrar compañía con la que descansar. Para funciones de taberna, uno de los almacenes hacía funciones de la misma, que disponía de pequñas mesas y asientos de madera ( todo confeccionado por nosotros mismos )  pero cuyo aforo era bastante limitado.

Estaba oscureciendo, así que algunas antorchas estaban colocadas iluminando el espacio. No podíamos permitirnos más luz, cualquier infectado podría verla en la oscuridad de la noche y arrastrar detrás de sí cientos de ellos. Por el mismo motivo sólo podíamos encender fuego durante la noche, y siempre a resguardo dentro de nuestras casas, el humo en el cielo se veía bastante durante el día.

La mayoría de los que ahora éramos nos encontrábamos ahí, dispersos en pequeños grupos.  Al verme, Jessica vino y la efusividad con la que me saludó me dejó bastante sorprendido, provocando las risas y comentarios de mis compañeros al volver despues con sus amigas. Cuando por fin llegó Wilson, acompañado de Brian y sujetando un papel que había estado confeccionando apoyado en una lámina de madera (quedaba bastante ridículo, pero daba un ambiente más distendido ), puso al corriente al resto de la gente de las tareas que había que realizar. A segurar la verja norte, muy debilitada últimamente y  la necesidad de conseguir municiones , medicamentos y demás, eran las actividades con más urgencia. Mientras hablaba oí un ruido extraño proviniente de la verja relativamente más cercana, aunque se encontraba algo lejos. Probablemente los infectados, al sentir la carne, sentirían mas ira que nunca. Cesó derepente, así que no le di más importancia.

-..así que necesitamos más gente para este equipo. Disponemos de suficiente alimento, la caza de las últimas semanas no ha ido mal, pero urge encontrar municiones y personal con habilidades de combate y que se dedique a traer suministros desde el exterior. Las voluntarias que se presenten, serán puestas al día en tema de armamento, combate y conducción, así como lo básico para guiarse y el emplazamiento de nuestros refugios fuera de aquí, por parte de los miembros originales del equipo. El entrenamiento comienza mañana.

Tres chicas jóvenes, de las que formaban parte la mayoría del grupo que se encargaba los cultivos de la zona, ahora sin apenas trabajo, se presentaron voluntarias. No me sorprendió que las tres aún llevaran su anillo de compromiso puesto, cuando no tienes nada que perder el miedo a la muerte desaparece por completo, así como otras necesidades que en otros tiempos creías básicas.

 Como parte de su trabajo lo hacían fuera de las verjas de la reserva, en los cultivos exteriores, conocían minímamente algo de defensa y vigilancia, así que no sería un problema lidiar con algo más avanzado, no me llebaba nada mal con ellas además. Segundos después, Sonia, seguida de una bastante joven ¿tendría la mayoría de edad ya? y otra de aspecto neo-punk (Alice se llamaba), de extraños ojos morados mostraron su deseo de apuntarse o alistarse,como se quiera ver, cualquier palabra sirve. Wilson respondió unas cuantas preguntas más y las siete se fueron con Anna a enterarse de todo lo que deberían de traer mañana, en que consitiría y demás, aunque no era nada que no supieran.

 Derrepente, divisé una figura a lo lejos, entre la maleza, caminando hacia aquí torpemente. Por la falta de carne en su cara y las manchas de sangre en su ropa, supe inmediatamente que no era uno de nosotros. Cuando ví que varios infectados más le seguían, supe que la verja había caído. Un pequeño punto de adrenalina apareció en mi cuerpo, así como un esbozo de sonrisa.

 

Hasta más leer.

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