Feeds:
Entradas
Comentarios

Posts Tagged ‘sobreviviendo’

Salí de casa mientras estaba amaneciendo. Uno de los grandes cambios  en tu vida cuando no dispones de toda la electricidad que desees, es que tu horario se reduce radicalmente a las horas de luz, ya que aunque puedas encender velas o pequeñas lámparas LED, poco hay que puedas hacer. Antes de la epidemia, quedarte sin luz o sin algo que hacer, hubiera sido una pesadilla, pero aquí todo el mundo se encontraba en la misma situación que tú.

Esta mañana había mucha menos nieve que hace unas semanas. Nevaría un par de veces más, pero era innegable que el calor estaba volviendo ya, para bien y para mal. Exceptuando restos de sangre, no quedaba ningún cuerpo en el interior del pueblo. Las chicas habían hecho bien su trabajo. No había nadie fuera de sus casas tampoco, así que me senté en uno de los bancos de la pequeña plaza y me puse a esperar, mientras contemplaba el sol salir a lo lejos. El mero hecho de ver salir el sol otra vez más significaba un día más que había logrado sobrevivir, un día más que había vivido como un intruso en un mundo que ya no me pertenecía. Al menos no mientras estuviese vivo.

Oí unos pies arrastrándose en la nieve, y sin verlo pude adivinar que se trataba de Sam.

-Buenos días.

-Qué tal. ¿Sigues echando de menos Cuba?

-Sí, es un mal hábito que tengo la manía de mantener. Y tú, ¿sigues siendo fan de los Lakers?

-Hasta la muerte.

-Ja. Bueno dime, ¿le comentaste a Anna como lo haríamos?

-Si, a ella también le parece bien. No sé como va a salir ésto, pero espero que al menos alguna de las chicas sea tan buena como ella. Mira, por ahí viene.

Después de ella no tardaron en aparecer las demás chicas y mujeres. El resto de personas también empezaba a salir de sus casas para dirigirse a sus tareas.

Cuando ya estuvieron todas, Sam comenzó a hablar:

-Supongo que nadie se ha equivocado y sabéis a lo que venís. Si queréis formar parte del equipo de asalto, tendréis que dedicaros a salir ahí fuera y saquear los desechos de lo que antaño fue nuestra civilización, por el bien del resto del pueblo. Lo que hay ahí fuera no es ningún secreto, todos los que llegamos hasta aquí hemos vivido para contarlo, o al menos los pocos que quedamos. No se tratará sólo de bajar, cargar todo lo que se pueda y salir cagando leches antes de que aparezca ningún infectado. No. Los centros de las grandes ciudades y comunidades están a rebosar de infectados que se reaniman en cuanto aparece algún rastro de vida. Deberéis infiltraros de noche en antiguos hogares, a veces con la única ayuda de una linterna y vuestro cuchillo sólo para salir con las manos vacías o una bombilla en el mejor de los casos. Deberéis ser capaces de pasar corriendo entre una marea de cientos de muertos vivientes para poder huir, y lograr contener a varios de ellos vosotras solas.  El consuelo es que puede que no viváis mucho para tener que aguantarlo. Ahora, si de verdad estáis dispuestas, nosotros os enseñaremos todo lo que necesitaréis. ¿Conformes?

Nadie puso ninguna objección. Me fijé un poco más en ellas: no eran las típicas amas de casa de antaño, cuya máxima aspiración en la vida era tener algún cotilleo que contar por teléfono a sus amigas. Éstas, algunas demasiado jóvenes para haberse sacado hace tiempo la licencia de conducción o saber crear una puerta lógica, inspiraban seriedad y el rostro de seguridad en si mismas, pese a sus cortos años. Sus curvas reflejaban la esbeltez curtida por su trabajo en Nordway de los últimos años, y aunque su sonrisa era habitual, la profundidad de sus ojos no conseguía engañar la inocencia que intentaban transmitir.

-Bien. Sois siete, así que no vamos a tener problemas de número.. divideremos el entrenamiento en tres partes.  Erik y Anna se encargarán de la más importante, vuestra preparación física. Erik en la especialidad del cuerpo a cuerpo y Anna a distancia, para la que si no conseguimos municiones pronto no os hará falta practicar demasiado. Es obvio que tardaréis varios meses en alcanzar el máximo rendimiento, pués debereis entrenar vuestros cuerpos para ganar masa muscular. Por mi parte haré que os aprendáis de memoria la geografía de caminos, núcleos de población de la zona y principales sectores de suministros, así como dónde hemos establecido pequeñas bases para pernoctar y en caso de emergencia, de ello depende vuestro descanso y vuestro refugio.

Hizo una pausa y nos miró.

-Todas vuestras. Nos veremos por la tarde.

Después de las explicaciones pertinentes (ya estaban siendo demasiadas, según mi opinión)  y adquirir la equipación deseada, partimos al bosque de la zona norte de la antigua reserva y expliqué sobre los ejercicios, movimientos básicos y utilidades de cada arma. Por ahora dejaría que se familiarizasen un poco con todas, antes de que cada una eligiese la que le fuese mejor, o simplemente le gustase más. Por supuesto también se tenían que adaptar al físico de cada una, que por supuesto también se había de mejorar, en cuanto a fuerza física claro. Practicaríamos también algo de puntería lejos de aquí, seguramente los bosques fueran la mejor opción, ahí es donde se amortigua mejor el sonido. Dentro de un tiempo, cuando estuviesemos más preparados saldríamos a Reein y combatirían con  los infectados congelados que aún quedasen tirados por ahí, ya tendrían tiempo de sobras para practicar. Ahora era problema suyo y por mucha cara bonita que tuvieran no iban a darme ninguna pena.

 

-Bonita decoración – Anna se quedó en la puerta mientras iba hacia la estantería a buscar el archivo con información médica que me prestó.

-Pasa si quieres, pero cierra la puerta. Si no esto se quedará frío hasta la noche.

Se sacudió la nieve del abrigo y entró. Parecía seguir impresionada por las armas y cuadros que sencillamente decoraban las paredes, pero rápidamente desvió su mirada hacia la estantería.

-¡Vaya! Nunca pensé que tendrías tantos libros, hacía años que no veía tantos juntos.. debes de acumular aquí la casi todos los que hay en Nordway. ¿ los trajiste todos de las incursiones?

No le respondí. Recordé las sensaciones que tenía al buscarlos, y cuando por fin encontraba uno la emoción que sentía al comprobar que sus páginas eran todavía legibles.

-Hace años del último que leí.. ¿me prestas alguno?

-Claro. Elige el que quieras, tómate tu tiempo.

Dejé encima de la mesa la equipación que había estado usando esta mañana, y abrí la puerta para salir.

-Me voy a casa de Ben, hace un rato que me están esperando y no quiero que se les enfríe la comida por mi culpa.

-De acuerdo. ¡Pero recomiéndame alguno antes de irte!

La pregunta me pilló por sorpresa por lo evidente que era para mí.

-Lo siento, pero no he leído ninguno.

 

 

-¡Buen provecho, señores!

Abraham empezó a dar buena cuenta de su ración. Según veía la caza en el bosque había sido un éxito, y hoy había conejo para comer.

-Mmm.. no está nada mal Johnson, he de reconocer que hoy es más que comestible.

Johnson frunció el ceño de forma sarcástica. Ya que a nadie nos gustaba, organizábamos turnos para cocinar, pero nuestros gustos eran bastante distintos, y cuando digo bastante es bastante.

-Ya te dije que secar las setas para el invierno era buena idea, pero como no parabas de  quejarte no te enteraste. Esta variedad es muy difícil de encontrar y..

-Bueno, bueno, ya lo he entendido. 

-¡Ah! Ahora que me acabo de acordar -interrumpió Ben, -Abe, cuéntale a Erik lo que vimos esta mañana en el bosque.

Abraham sonrió.

-Es verdad. ¡Una caseta de árbol! Colgada de una rama, y pintada de colores, -Jonhson puso una expresión como pidiendo paciencia, -creo que intentando dibujar alguna bandera, quizás Australiana. Había una especie de pájaro raro cerca, con muchos colores, que quizás se hubiese metido o le hubiese podido disparar para la cena de no haberlo auyentado ese disparo vuestro.

Ben saltó  y comenzó a discutir con Abraham acerca de la nacionalidad de la bandera. Me había sorprendido el hecho de que hubiesen podido ver un ave tropical en estos bosques ( el virus había tenido un efecto letal para la mayoría de ellas, así como de otras muchas otras especies de animales que misteriosamente ya habíamos dejado de ver, o habían cambiado demasiado para reconocerlas). Realmente, la fauna de este planeta, se había transformado mucho, y después de tanto tiempo aquí no podríamos saber cuánto.

-Abraham – comentó Jonhson mientras masticaba – hacía tiempo ya que habían dejado de practicar, lo asustaste tú sólo cuando te acercaste corriendo y resoplando.

Se quedó callado un momento, con lo que Ben aprovechó para reivindicar que además de ciego, sordo y gordo. La probabilidad de que hubiese sido un disparo que no fuera nuestro era cero, me inclinaba más por la teoría de Jonhson.  La especie humana como la conocimos dejó de existir hace mucho.

A veces, soñaba que todo había sido una larga pesadilla y que despertaba en mi antigua casa, en mi piso de la infancia. Derrepente me encontraba en mitad de la calle que siempre recorría para ir al colegio. Todo seguía como hacía años, la misma gente en los mismos sitios, la misma gente haciendo la misma ruta que yo como cada mañana. Pero nadie hablaba, todo estaba en silencio. Era un mundo gris, un mundo donde no había nada que decir ni nada que hacer, donde todo era como un bucle que se repetía infinitamente. Yo no pintaba nada ahí, y cuando intentaba mirar a alguien a la cara sentía un extraño sentimiento en mi interior, un sentimiento que me decía: ‘ ¿Qué haces aquí? Este mundo pertenece ya al olvido, y en el olvido se ha de quedar. Ahora que has llegado, permanecerás en este lugar para siempre, pues no existe salida alguna’

Cuando me despertaba, con un terror incomprensible, lo recordaba todo muy vagamente, como si hiciera años que hubiese transcurrido pero en verdad hubiese sucedido.

 Aún siendo conscientes de nuestra propia locura, nos podemos llegar a convencer a nosotros mismos de la veracidad de algo que realmente no lo es, hasta el punto de creérnoslo e incluso de llegar a tener una imagen clara en la mente de dicho recuerdo, como una adolescente se llega a creer que es correspondida por el chico mas popular de su clase, quien no sabe ni siquiera su nombre. No es un comportamiento lógico, pero la mente humana tiene estas vías de escape para poder ser feliz, y es realmente útil. Sin nada que desear ni nada a lo que aspirar, ni nada a lo que temer, la vida no tiene demasiado sentido.

 

    Infestación

 

 

Hasta más leer. 

Read Full Post »